Mientras en los países de la región ven a China como la potencia del futuro, en Argentina la mirada sigue puesta en Europa, especialmente, Alemania. Nuevamente, en contramano del Gobierno Nacional, la mayoría de la sociedad no tiene como modelo a seguir a Estados Unidos.
Aunque el gobierno de Javier Milei insiste en su alineamiento incondicional con Estados Unidos y prioriza el comercio exterior con Washington como único norte de su política exterior, un informe reciente que incluye encuestas a ciudadanos de todos los países de América Latina reveló que la mayoría de los argentinos quiere otro rumbo político y económico: el 56% de los consultados en el país eligió a la soberanía nacional como prioridad en la política exterior muy por encima del comercio y los vínculos internacionales, como propone la Casa Rosada. Argentina fue, además, el único país de la región en ubicar a Alemania como principal modelo de desarrollo, por encima de Estados Unidos y China.
El estudio, hecho por la fundación alemana Friedrich Ebert Stiftung y titulado “AMLAT Radar 2026. Navegar la incertidumbre: Miradas latinoamericanas sobre Europa y el mundo” , tuvo como objetivo censar las percepciones, sensaciones y opiniones de la población de América Latina respecto a los movimientos geopolíticos que se están dando en todo el mundo en los últimos años. Por ejemplo, preguntó sobre tres conflictos conocidos: la guerra en Ucrania, el genocidio en Gaza y la inestabilidad de Europa. El documento fue presentado esta semana en Buenos Aires, con la presencia del sociólogo Juan Gabriel Tokatlian, uno de los miembros del equipo investigador.
Una de las principales conclusiones es que no hay una homogeneidad regional en cuanto a lo que se viene, el futuro que enfrenta América Latina y el mundo. Cada uno de los consultados presentó respuestas muy distintas a la de sus pares de otros países. Esto, para los investigadores, demostró el alto nivel de incertidumbre que hay en la región tanto para el corto como para el mediano plazo.
Y los números lo confirman: el 40% de los consultados presenta una sensación de incertidumbre sobre el futuro inmediato. El otro 60% se dividió en dos mitades: el 32% dice tener sensaciones negativas (siendo desconfianza e impotencia las más destacadas), mientras que el 28% restante se dividió entre optimistas e indiferentes.
